Inversiones Aguas Metropolitanas S.A. presenta una favorable situación en términos de riesgo debido principalmente a las características del sector sanitario.

Riesgos operacionales

El negocio sanitario se caracteriza por su estacionalidad, lo que puede provocar eventuales variaciones en los resultados de un trimestre a otro. Los mayores niveles de demanda e ingresos se registran durante los meses de verano -diciembre a marzo-, y la menor demanda coincide con los meses de invierno (junio a septiembre).

Los procesos de captación y producción de agua potable dependen mayoritariamente de las condiciones climatológicas exhibidas en las cuencas hidrográficas. Precipitaciones, temperatura, arrastre de sedimentos, entre otros factores, determinan la cantidad, calidad y continuidad de las aguas crudas disponibles. Para enfrentar estos fenómenos, las sanitarias de IAM disponen de reservas de agua y planes de contingencia.

Las subsidiarias de la compañía deben cumplir con los planes de desarrollo comprometidos ante la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), los que involucran importantes recursos económicos, administrativos y técnicos. Sin embargo, las tarifas que se cobran a los clientes incorporan estas nuevas inversiones, garantizándoles una rentabilidad mínima. Adicionalmente, la experiencia del grupo controlador asegura el know-how necesario para llevar a cabo de manera exitosa y eficiente estos planes de inversión.

En términos regulatorios, la industria chilena de servicios sanitarios se encuentra altamente regulada por el Estado del país, debido a su condición de monopolio, exponiéndola a eventuales cambios en las normas establecidas. El marco legal vigente reglamenta la explotación de las concesiones y las tarifas que se cobran a los clientes, las cuales se determinan cada 5 años. El mecanismo de fijación tarifario se desarrolla bajo criterios técnicos, pudiéndose producir diferencias entre los estudios presentados por la sanitaria y por la SISS. Si no se llega a acuerdo, las discrepancias son resueltas por una comisión de expertos formada por representantes de cada una de las partes.

A lo largo del ejercicio 2014 se realizó el sexto proceso de fijación tarifaria. De este modo, con fecha 14 de noviembre, Aguas Andinas, Aguas Cordillera y Aguas Manquehue junto a la Superintendencia de Servicios Sanitarios alcanzaron un acuerdo respecto a las tarifas del quinquenio 2015 - 2020 en los siguientes términos:

  • Mantener las tarifas actuales de Aguas Andinas y Aguas Cordillera al 31 de diciembre de 2013. Los nuevos decretos tarifarios se aplicaron a partir del 1 de marzo y 30 de junio de 2015, respectivamente.
  • Reducir en 5% las tarifas de Aguas Manquehue al 31 de diciembre de 2013. El nuevo decreto tarifario se aplicó a partir del 19 de mayo de 2015.
  • Tarifas adicionales cuando entren en operación inversiones en construcción, como las obras de seguridad de producción en situaciones de turbiedad extrema (+1,1% en 2019) y obras de tratamiento de nitrógeno en retorno de las plantas de tratamiento La Farfana y Trebal – Mapocho (+1,4% en 2018).
  • Descuentos a las tarifas por negocios no regulados: cuando entre en operación el proyecto Alto Maipo, -1,2% en 2018 (estimado).

A lo largo del ejercicio 2016, se realizó el sexto proceso tarifario para ESSAL. El 5 de septiembre se anunció el acuerdo tarifario de ESSAL para las tarifas del quinquenio 2016-2021 en los siguientes términos:

  • Mantener las tarifas actuales de ESSAL al 31 de diciembre de 2014. El nuevo decreto tarifario se aplicó a partir del 11 de septiembre 2016.
  • Tarifas adicionales cuando entren en operación las obras de seguridad incluyendo estanques de seguridad, generadores y equipos de apoyo (+1,5% a fines de 2018).

Riesgos financieros

Los ingresos de la compañía se encuentran altamente correlacionados con la inflación, por lo que su deuda se encuentra emitida principalmente en Unidades de Fomento.

Al 31 de marzo de 2017 el riesgo de la tasa de interés que mantiene la Compañía está conformado por un 88,3% a tasa fija y un 11,7% a tasa variable. La deuda a tasa fija la componen: la emisión de bonos a corto y largo plazo (74,5%) y aportes financieros reembolsables (25,5%), en tanto que la deuda a tasa variable corresponde a créditos con bancos nacionales.